Mientras la administración tributaria ajusta las tuercas al comerciante formal con requerimientos y embargos implacables, un torrente millonario de oro de procedencia ilícita sale del país sin pagar un solo sol. El fenómeno del ‘gorila invisible’ expone la incapacidad estatal para fiscalizar las rutas del mineral turbio que carcome la economía peruana.
📌 Lo que debes saber sí o sí
- El volumen de exportación aurífera del Perú supera con creces la producción declarada, dejando una brecha fiscal no fiscalizada que sobrepasa los S/ 18,000 millones anuales.
- La Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) concentran sus recursos en el 30% de la economía formal, ignorando los eslabones de acopio ilícito.
- El uso prolongado del Registro Integral de Formalización Minera (REINFO) funciona como un escudo administrativo para evadir impuestos y transportar mineral sin guías de remisión válidas.
- Gremios empresariales exigen que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) establezca una trazabilidad digital obligatoria para insumos químicos y compras de concentrados de oro antes del cierre del año fiscal.
La Sunat persigue al bodeguero mientras el lingote ilegal cruza aduanas
El experimento psicológico del ‘gorila invisible’ —aquel donde los observadores no detectan a un primate en medio de un juego por estar atentos únicamente a la pelota— describe a la perfección la actual política de recaudación en el Perú. La Sunat despliega toda su artillería tecnológica, cartas inductivas y multas automáticas contra contribuyentes cautivos de tercera, cuarta y quinta categoría, fiscalizando discrepancias mínimas de S/ 500 o S/ 1,000 en pequeñas empresas formales. No obstante, frente a las ventanillas de fiscalización aduanera y tributaria desfila a diario un cargamento masivo de oro extraído de socavones ilegales de Pataz, Madre de Dios y La Rinconada, transformado en lingotes mediante refinerías fantasma que blanquean millones sin activar las alertas rojas del fisco.
Este circuito subterráneo opera a vista y paciencia de los puestos de control terrestre y aéreo. Según informes del sector minero-energético y análisis económicos sobre comercio exterior, el Perú exporta anualmente decenas de toneladas de oro que jamás figuran en los registros de producción formal del Ministerio de Energía y Minas (Minem). El mineral se ampara en concesiones inexistentes o en titulares suspendidos del Reinfo, que operan como un salvoconducto de facto. Con una simple declaración jurada y facturas clonadas emitidas por empresas de fachada que la Sunat demora meses en auditar, el metal dorado obtiene sello de salida, dejando a la caja fiscal despojada y al sector formal asumiendo el peso de la recaudación nacional.

«Resulta inaceptable que el Estado gaste sus mejores sabuesos en auditar las boletas del microempresario mientras convoyes de oro sin origen legal salen por nuestras fronteras.»
— Mesa de Redacción y Análisis de El Quipu PE
El forado tributario pulveriza la inversión y oxigena las mafias
Las consecuencias macroeconómicas de esta miopía institucional no son teóricas; golpean de forma directa en el déficit fiscal que hoy compromete las metas del MEF y encarece el crédito para el ciudadano común. Cada cargamento de oro sucio que sortea el escrutinio de Aduanas representa un forado fiscal estimado en más de S/ 4,000 millones solo por concepto de Impuesto a la Renta y regalías no percibidas. Dinero que no entra al Tesoro Público para hospitales en Huancavelica o comisarías en Trujillo, pero que sí alimenta la liquidez de organizaciones criminales dedicadas a la trata de personas, el sicariato y el tráfico de armamento pesado en los enclaves extractivos.
Al mismo tiempo, la distorsión que este lavado de activos introduce en el sistema financiero local termina por asfixiar al productor legítimo. Las empresas acopiadoras formales, sometidas al Sistema de Detracciones y a una estricta fiscalización de insumos químicos controlados como el cianuro y el mercurio, pierden terreno frente a mafias que pagan sobreprecios en efectivo gracias a la evasión tributaria total. La Sunat, al no auditar los patrones de consumo de combustible ni el patrimonio súbito de los clanes mineros en regiones como Arequipa, Puno y La Libertad, termina premiando la clandestinidad económica y sancionando la permanencia en la legalidad.
Exigen cerrar el grifo del Reinfo y aplicar trazabilidad aduanera
Frente a este escenario de evasión estructural, gremios económicos y expertos en derecho aduanero señalan que la solución no radica en crear más impuestos, sino en aplicar cruces de información reales entre la Sunat, la UIF y la Policía Fiscal. La prioridad legislativa debe centrarse en no permitir más ampliaciones automáticas del Reinfo y exigir que cada gramo de oro exportable cuente con trazabilidad geoespacial desde la bocamina de origen hasta el puerto de embarque en el Callao.
Para el contribuyente formal y el pequeño empresario, la exigencia colectiva ante la Defensoría del Contribuyente y las mesas de diálogo del MEF debe apuntar al fin de la selectividad en las auditorías. La administración tributaria cuenta con facultades legales bajo el Código Tributario para incautar bienes sin sustento fiscal; ejercer esa potestad contra las redes del oro ilegal es el único camino para frenar la sangría de recursos y recuperar la equidad tributaria en el país.
Esta nota ha sido elaborada y contextualizada por la redacción de El Quipu PE a partir de coberturas y reportes de interés público publicados por
Diario Expreso,
amparada bajo el Art. 2 inc. 4 de la Constitución Política del Perú y los artículos 44 y 45 del D.L. 822 (Derecho de Cita y de Información de Actualidad).

